
Dos monstruos mitológicos obsesionan a los chicos de la calle Gorriti desde hace tiempo. Creer o reventar, sus historias me las contaron mi primo y sus amigos, habitantes de esos pagos, en varias de las visitas que hice al barrio. El primero: De vez en cuando, los picados callejeros se ven interrumpidos por un ser abominable y peludo que pide jugar. Se trata de PIE MALO. Los pibes, ya sea por buen corazón o por miedo, lo ponen en un equipo pero, a la primera de cambio que la bocha llega al mostro, éste le entra con tal fuerza que el esférico va a perderse para siempre a algún lugar muy lejano. Entonces los partidos terminan y la pedrada se desata: montones de cascotes vuelan hacia el gran peludo, quien se aleja entre aullidos, acaso maldiciendo en una lengua incomprensible para nosotros. El segundo: Un mes 6, a las 6 de la tarde de un día 6 debutó en un partido de barrio EL ANTIFOBAL. En verdad, este sería un muchacho en cuyas patas se ha instalado un demonio que gusta pasarse el tiempo dejándole terribles estigmas. No juega casi nunca, pero cuando lo hace, se carga a más de una víctima. Infringe mucho daño cuando se aparece en las reuniones de la muchachada para ver por TV los más esperados e importantes eventos del fútbol mundial. En su presencia, un cortocircuito quema el televisor, o una falla satelital interrumpe la señal. Se dice que asumió su problema, acude regularmente a un exorcista pedicuro y el tratamiento, gracias a Dios la virgen y todos los santos, va bien.
Ahora sí, atengámonos a lo seguro, a la realidad pura y dura que, como siempre, es menos espectacular que la fantasía, aunque en este caso no tanto. Digámoslo ya: parece que aquellos simpáticos personajes tendrían su origen en la persona de nuestro queridísimo amigo el Juampi. Cuando fue convocado por primera vez en el Progreso, Tete, que por ser su mejor amigo lo conoce como nadie, les advirtió a los chicos sobre todas sus particularidades como jugador: que tiene problemas motrices, que padece un extraño síndrome (todavía mejor: único, de manera que debería llamárselo con su mismo nombre), que hasta solo frente al arco se pifia los goles… y la lista seguía. Finalmente (cuánta bondad! cuánta dulzura y humanidad!) todos decidieron que las puertas se le abrirían de par en par como a cualquier otro: para ellos, Juan sería simplemente una persona con “capacidades diferentes”. Y vaya si resultó serlo! Porque este loquito lindo, lo que no tiene de futbolero lo tiene de muchas otras cosas.
Juan es un jugador distinto, y por eso incomprendido. Un dadaísta iluminado artífice de situaciones no contempladas por las reglas del juego. Destaquemos algo importante: el siempre sabe para que equipo juega. A partir de ahí, reconocido el contrincante, veamos cuales son sus armas de combate. La PALABRA, sin dudas, tanto oral como escrita, en primer lugar. El muchacho se expresa dentro de la cancha con la picardía de un pibe de potrero: las bromas más felices provienen de su boca logrando la desconcentración de los rivales; y también, se vale del bardeo virtual para generar el malestar y polémicas ferocísimas entre ellos. En segundo lugar, aunque no menos importante, la SEDUCCIÓN: Galán a tiempo completo, nunca se lo verá en las canchas despeinado ni transpirado con mal olor. Por supuesto, es el que mejor se empilcha: se viste en camiseta de Brown, Boca, Brasil, Maradona… las pelotas se le entregan rendidas a sus pies, y cada domingo se lo ve coger a más de una. Otro fuerte es el CARISMA de la excéntrica superestrella, tan alto que es el único de los chicos que cuenta con propio club de fans, cuyo miembro mas fiel y número uno se llama Camiseti (Cami pone a prueba la paciencia de los players en las fechas en que falta su ídolo con insistentes preguntas del tipo “Que le pasó a Juan?”, “Y Juan?”; al rato: Dónde está Juan?”, y así toda la tarde). Y claro, una de las cosas que mejor le sale, porque de esto sabe y mucho, es festejar. En las raras ocasiones en que convierte un gol, su algarabía es de tal magnitud que contagia a compañeros, sí, pero también oponentes, haciendo que la alegría en la cancha no pueda ser mayor (nótese que mas que un goce al rival, si es que lo hay, sus celebraciones son, antes que nada, autoexaltaciones). Por último, como lo que más ama es ganar (y a todos nos gusta saborear el triunfo, pero a Juan más todavía), especialmente premios (el que venga, el que se pueda), suele lograr su objetivo aplicando sus amplios CONOCIMIENTOS TAEKWONDISTICOS. Pocos de quienes lo enfrentaron se han salvado de la toma matadora del tercer dan.
Conocidas sus virtudes, para terminar, mencionemos algo de su presente futbolístico. Ya sabemos los motivos que lo mantienen alejado de las canchas desde hace rato, casi desde que fundó el blog. Hay quienes especulan con el retiro definitivo. Sin embargo, otros piensan que el pibe sigue jugando y todavía más: que hoy, a su manera, la está moviendo como nunca. Estos últimos perciben en sus intervenciones en el ciberespacio la puesta en práctica de todo lo que, de momento, no puede hacer en la cancha como, pongamos por caso, surtir sin piedad. Y los agraviados aguardan su hora para responder. Hoy, en Mística Barrial, Juampi pone el MARRÓN a nuestra merced cual perro desafiante y sin temor. Pero… Ay de ti!, me parece que a mal puerto llegastes, Galán! ¿Acaso no sabés que semejante acto de temeridad frente a los del Progreso es tan imprudente como ponerse en cuatro ante una legión de marineros del Gólgota, llegados a tierra firme tras meses en la mar? Solo espero que la cola te aguante la demostración de tanto afecto contenido…
Por mi parte, me disponía a atacar cuando el recuerdo de mi ficha me movió a piedad, aunque sólo por un momento, porque mientras me subía los lompas, el muy pillo se burló de mi. Entre otras cosas dijo que lo único que aportaba eran “granitos de arena” a mi equipo, granitos (textual) “apenas mas grandes que el maní que llevás entre las piernas, pitulín”. Ante la provocación no me quedó otra que desenfundar la mandolina y arremeter.
Ahora, por fin, yasstá todo dicho y hecho.
Muchachos (y aquellas que quieran gozar de él): Yo ya acabé. Que pase el que sigue!
Presentado por: Los Vallaprimos: Tete (imagen)/ Dami (texto)
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[El verdadero rostro del ANTIFOBAL]